Por qué la debida diligencia empieza antes de la firma
Investigar después de firmar es corregir. Investigar antes es decidir.
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Un contrato firmado ya compromete recursos, tiempo y reputación. Si la información sobre la otra parte llega después, las opciones se reducen a renegociar o rescindir, y ambas cuestan.
La debida diligencia mueve esa información al inicio. Con ella se confirma quién es la contraparte, quién la representa, cuál es su situación fiscal y qué antecedentes públicos tiene. El resultado es una decisión informada y, cuando hay alertas, una negociación con mejores condiciones.
La regla práctica: mientras mayor sea el monto o el plazo de la relación, más temprano y más profunda debe ser la investigación.